LA NUEVA MENTE DEL EMPERADOR
Miércoles, 21 de Mayo de 2008La nueva mente del emperador, de Roger Penrose, es el último libro que he estado leyendo. Se trata de un libro muy interesante que trata el tema de la inteligencia artificial, pero desde el punto de vista de que utilizando computadores, ésta no es posible. El autor sostiene que existen facetas del pensamiento humano que nunca serán emuladas por un ordenador.
Para empezar, comenta el caso del señor Alan Turing (el del famoso Test de Turing) al tratar de dar respuesta al “Décimo problema de Hilbert”, el cual planteaba la cuestión de si existía algún procedimiento algorítmico general para resolver cuestiones matemáticas; o planteado de otra manera: si podía existir o no un procedimiento para resolver cualquier cuestión matemática. Para ello el señor Turing ideó la “Máquina de Turing” (máquina en que están basados todos los computadores actuales), la cual mediante algoritmos podía hacer cálculos aritméticos, desplazamientos de datos, etc. Pero el señor Turing demostró que no se podía crear un algoritmo universal que resolviera cualquier problema, entre otros casos poque había problemas en que los algoritmos empezaban a ejecutarse en un momento determinado y no se detenían nunca, con lo cual no daban ningún resultado. No es que entraran en un bucle infinito, sino que empezaban a hacer cálculos, a ejecutar las instrucciones del propio algorítmo y éste nunca se detenía proporcionando un resultado. Con lo cual llegó a la conclusión de que hay problemas matemáticos, que ha pesar de estar bien determinados y tener una solución conocida, no se pueden resolver mediante un algoritmo, es decir, no son computables. El hecho de que estos problemas tengan solución, pero que dicha solución se alcance sin seguir un algorítmo, implica que parte del pensamiento humano no utiliza algoritmos.
Dejando a parte el mundo matemático, intenta concretar algo más con el mundo de la física. Éste, en teoría parece ser que está mucho más determinado que el matemático, por lo menos el de la física clásica. Pero como demuestra el autor, por muy determinado que sea el mundo gobernado por leyes físicas clásicas (prácticamente desde la teoría de la relatividad de Galileo, pasando por los principios de Newton, hasta llegar a la teoría de la relatividad general de Einstein), esto no implica que éstas sean algorítmicas, o sea, que el mundo en que vivimos parece ser que no es computable.
Y si nos metemos en el mundo de la física cuántica, mundo en donde el comportamiento parece seguir leyes de tipo probabiliística, pues parece ser que el tema de la computación se aleja aún más.
Entre el mundo clásico y el mundo cuántico hay un vacío que hoy en día se desconoce. No sabemos como relacionar estos dos mundos en una única teoría general que los explique. Existe por un lado la teória de la relatividad general de Einstein y por otro lado la teoría cuántica. Pero hoy por hoy no existe, o mejor dicho, no se conoce, una única teoría única que sea válida en ambos ámbitos. Pero una cosa sí que se puede saber sobre esta teoría general (teoría de la gravitación cuántica completa): que será de tipo no algorítmica.
Todas estas leyes, teorías, principios, etc., a pesar de ser no algorítmicas, son comprendidas y alcanzables por nuestra conciencia, por lo que ésta debe de tener un gran componente no algorítmico.
Todavía no comprendemos del todo como funciona nuestra mente. El autor sostiene que posiblemente dentro de nuestra mente hay una componente cuántica que hace que se comporte de forma no algorítmica. O incluso con la parte de la física que todavía no conocemos, es decir, con la parte de la físcia que relaciona el mundo cuántico y el mundo clásico, o como dice el autor, con la teoría gravitacional cuántica completa.
En mi opinión, dado que los computadores actuales se basan en la Máquina de Turing, y esta funciona utilizando algoritmos, la Inteligencia Artificial que utiliza este tipo de máquinas, dificilmente podrá imitar la inteligencia humana, mejor dicho, la consciencia humana. Quizás se le aproxime, pero no se podrá substituir una mente humana por un computador, tal como los conocemos hoy. Supongo que otro cantar sería si se diseñara una máquina que pudiera resolver problemas de forma no algorítmica… Pero por el momento la humanidad puede estar tranquila, la hora de la sublevación de las máquinas no ha llegado todavía….